Nosotros debemos obedecer todas las leyes, siempre y cuando sean buenas. El problema radica en la manera en que estas se interpretan. Para algunos, las leyes buenas son malas, y para otros, las malas leyes son buenas. Si obedecemos las leyes humanas, vamos a tener siempre este dilema. Es fácil reconocer que a través de los años muchísimas nuevas leyes se han establecido; nuevas leyes a nivel internacional, nacional y local; pero sin embargo, estas no pueden frenar la maldad que va mas y mas en aumento
Antes, se hacían tratos solo de palabra, y esto era suficiente, ahora hay que recurrir a la prueba del ADN. ¿Quién iba a imaginar que esto sucedería? ¡Qué triste es saber que hoy en día, nadie confía de nadie! Esto refuerza aun mas que la maldad toma aun mas raíces. ¡Mas maldad, nuevas leyes! Esto es un círculo vicioso.
Sin embargo, aun sigo preguntando: ¿Qué leyes obedecemos? ¿Obedecemos las leyes de los hombres o las leyes de Dios? Las leyes de Dios son siempre buenas y perfectas.
Las leyes humanas son copia de las leyes de Dios, pero arregladas al capricho humano; manipuladas tergiversando la verdad divina. Los 10 mandamientos de la ley de Dios, establecidas en el libro del Exodo 20:1-17, están vigentes para ser cumplidas hoy en día; pero, ¿quién las cumple?
La conclusión es esta. Si los hombres no cumplen las leyes humanas, menos cumplirán las leyes de Dios. ¿Cuál es la razón de esto? La razón somos nosotros mismos, es nuestra naturaleza con la que hemos nacido. ¡Todos nosotros somos transgresores de la ley de Dios!
La ley de Dios es buena, porque por medio de su ley es el conocimiento del pecado. (Romanos 3:20) y el pecado tiene sus consecuencias. “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” Romanos 3:23 La ley de Dios es buena, pero no perdona nuestras faltas, sino que las revela, las pone de manifiesto. Frente a esta situación, necesitamos nosotros urgentemente de la Gracia de Dios, de su misericordia. La ley de Dios es buena, pero la gracia es la que perdona y salva eternamente. “porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe” Efesios 2:8-9
Esta es la gracia salvadora de Cristo Jesús demostrada en la cruz del Calvario y ofrecida a todo ser humano en la faz de la tierra. Nosotros debemos reconocer que somos transgresores de la ley de Dios. por consiguiente estamos sentenciados delante de El. El arrepentimiento sincero y la fe en Cristo como el único y suficiente Salvador eterno, es lo único que necesitamos hacer. Por cierto, es necesario obedecer a Dios, antes que a los hombres.
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